¿Por qué es riesgoso el aumento de los encajes bancarios?

Con esta suba surge la incógnita si el costo lo pagarán las entidades o los clientes.

A fines de agosto, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso una nueva suba de encajes, que están a 16 puntos porcentuales más que a principios de año. Esta política podría implicar algunos riesgos potenciales, tanto desde el punto de vista del impacto sobre la actividad económica como sobre el nivel de exposición de los bancos al sector público, que impactaría en la confianza de los depositantes sobre la solvencia del sistema financiero.

Para Diana Mondino, economista de la Universidad del CEMA, “el riesgo es que te quedes sin crédito en una economía que ya tiene poco crédito. A estas tasas no va a haber inversión y el capital de trabajo pasa a ser carísimo. Las empresas pueden tener asfixia financiera y, si esta situación se mantiene por mucho tiempo, se puede interrumpir la cadena de pagos. No es sólo el problema de trasladar el costo del crédito sino directamente no tener con qué prestar. Tenían toda la plata prestada menos el 20% y, de pronto, tienen que tener un 35% sin prestar. Eso implica decirle a alguien que está pagando su cuota que no le van a renovar. Es muy fuerte”.

Desde el punto de vista de Gabriel Rubinstein, director de la consultora Gabriel Rubinstein y Asociados, cuanto más suben los encajes, se ve que está el Estado atrás de eso: “Si de un día para el otro subís 20 puntos de encajes das una señal muy mala que puede asustar al depositante. Si lo vas a haciendo de a poco y junto con otras posibilidades el proceso se va digiriendo de otra manera y el riesgo va a bajar”. Y agregó: “hay un riesgo potencial y el BCRA se tiene que manejar con mucha prudencia. Hay que ponerse un poco más las pilas para ver si se puede ampliar el acuerdo con el Fondo o lograr un fondo adicional bilateral de Estados Unidos o de China, teniendo en cuenta que todos consideran que Argentina no es un caso perdido. Está haciendo un esfuerzo fiscal muy grande y vale la pena ayudarla para que pueda ofrecer más dólares y no subir encajes desmesuradamente. Se necesitan 20.000 millones de dólares más para que no cundan los temores. Si los temores se propagan demasiado, se contagian a la gente y a los depositantes. Hay que hacer lo posible para evitarlo”.

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