Proyecto de rastreo con fines sanitarios

Un proyecto europeo originado en Alemania y llamado PEPP (siglas en inglés de Rastreo Paneuropeo de Proximidad para Preservar la Privacidad) se ha presentado para cuidar a la población tras la cuarentena. Su objetivo es rastrear quién ha estado cerca de alguien que ha dado positivo de COVID-19.

Según el proyecto cada teléfono emite y recoge códigos de teléfonos cercanos cada 15 minutos, que se almacenan para comprobar si se ha estado en contacto con alguien infectado.

La iniciativa genera dudas por la privacidad, porque el rastreo puede ser usado con fines menos nobles. Pero las compañías Google y Apple, que controlan la mayoría de los móviles del mundo, insisten en que lo desmantelarán una vez que pase la pandemia.

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