Proyecto de reciclaje inclusivo

Clorox

clorox-01

La empresa afrontó el desafío de incluir entre sus proveedores a una cooperativa de recicladores urbanos. También logró involucrase con la comunidad para fomentar el reciclaje.

 

La empresa hace su aporte a la economía circular (EC) desde un modelo de reciclaje inclusivo. El programa comenzó hace tres años y se basa en la sinergia entre distintos actores sociales: el Conicet, que desarrolla contenidos y brinda capacitaciones; la cooperativa Reciclando Sueños (RECISU), que gestiona los residuos de la planta y capacita a los empleados y a la comunidad; el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), que es la autoridad ambiental provincial y CARE, que es la autoridad ambiental municipal, juntos acompañan e impulsan el proyecto; y los empleados de la compañía.

El nacimiento del proyecto tenía por objetivo elaborar un programa de sensibilización, capacitación y promoción de actividades para el reciclaje inclusivo en y desde la empresa. Se buscó incorporar a la cooperativa como canal para valorizar los residuos y dotar a los involucrados de habilidades, herramientas y dispositivos para implementar el programa tanto dentro de la compañía como en las comunidades locales donde se localizan sus plantas.

Hace dos años se iniciaron las capacitaciones para todos los empleados de las plantas de Pilar, provincia de Buenos Aires, y Chimbas, provincia de San Juan. En el segundo semestre de 2015, se realizaron 10 talleres donde se capacitaron a todos los operarios de la planta de Aldo Bonzi, provincia de Buenos Aires.

Durante el primer semestre de este año, llevaron el proyecto de reciclaje inclusivo desde dentro de la empresa hacia la comunidad. Mediante un programa de voluntariado corporativo y en alianza con el Conicet, RECISU y Asociación Conciencia, trabajaron en la capacitación de vecinos, docentes y alumnos de Aldo Bonzi. Luego, se instalarán puntos limpios en diferentes escuelas, con el objetivo de que la cooperativa retire los reciclables de todos los puntos limpios, generando un circuito que inicia en la planta productiva de la entidad y termina en la comunidad para cerrar el círculo.

“El proyecto nos brindó la posibilidad de abrir las puertas de la compañía con la comunidad más cercana y presentarles nuestra estrategia de sustentabilidad como así también establecer un canal de diálogo con ellos”, destacaron en la empresa.

En la planta de Aldo Bonzi, RECISU y el Conicet capacitaron a 250 operarios sobre reciclaje inclusivo. Los talleres tuvieron una gran adhesión. También, se capacitaron a más de 60 docentes de todas las escuelas de Aldo Bonzi en la gestión de los residuos sólidos urbanos y se les compartió el trabajo que realiza la cooperativa con la compañía.

En cuanto a la comunidad, el proyecto fue comunicado a 400 familias y se contactó a 100 vecinos para convocarlos al taller sobre el proyecto. En cuanto a la cooperativa, el proyecto generó un impacto positivo en 10 familias que trabajan en ella. Les permitió una tranquilidad de ingreso mensual que garantiza la sustentabilidad de sus empleos y se los acercó al mundo corporativo.

“El aporte innovador de la iniciativa está en lograr la formalización de una cooperativa de cartoneros y acompañarla en este proceso, del cual participaron especialistas de Compliance, Legales, Medio Ambiente, Seguridad y Salud, Responsabilidad Social Empresaria, Compras, Finanzas, Recursos Humanos y Comunicación Interna. Todos los actores trabajaron de manera articulada para lograr que la compañía, de capitales extranjeros, comprendiera la importancia del desarrollo de una cooperativa de cartoneros. Se trabajó internamente para que los colaboradores pudieran comprender el valor del proyecto y el impacto”, subrayó la empresa.

Share Button