Reconversión sustentable para las divisas digitales

El ecosistema cripto introduce cambios sustentables para no perder share.

Ante el aluvión de críticas por el alto consumo de energía que se necesita para realizar minería, las criptomonedas empezaron a revisar sus procesos.

Incluso Elon Musk anunció que se comprometería para iniciar la reconversión sustentable de sus minas. En cuanto lo publicó en Twitter la divisa subió su cotización a casi 40.000 dólares.

Antes, cuando el magnate la excluyó del sistema de pagos de su compañía por el alto gasto de combustibles fósiles, su precio había bajado a 32.000 dólares. La semana pasada volvió a provocar una sacudida cuando publicó en la misma red social la imagen de una pareja distanciada que los mercados la interpretaron como una alusión a su relación con el bitcoin.

Modo ahorro

Fuera de las peleas de Musk y el bitcoin, hay otras experiencias de reconversión. La cripto china Chia dio un paso decisivo utilizando el mecanismo proof of space (prueba de espacio) en su proceso de minado. El sistema consume menos energía que el proof of work (prueba de trabajo) que usa bitcoin.

Este método proof of space se llama así porque emplea el espacio disponible en los discos rígidos de las computadoras. Allí se instala un código y una vez encontrado se escribe el bloque que le da vida a las criptomonedas. Ese proceso emplea entre un 4% y un 16% menos de energía que el proof of work de bitcoin. Este último propone un problema de difícil resolución a cientos de miles de procesadores que consumen, anualmente, más de 120 terawatts por hora, una cifra que equivale al gasto eléctrico promedio de toda la Argentina.

Para hacer todavía más sustentable su cadena de producción, en asociación con TheEye Labs, una plataforma de automatización de procesos con inteligencia artificial, Chia automatizó su minado.

En términos sencillos se explica así: en la primera etapa, el harvesting, se hacen los plots, que equivaldría a plantar la semilla del árbol del limón en maceta y esperar que crezca.

La segunda es el farming, que implica plantar ese limonero en el campo y cosechar los limones una y otra vez, lo que no es otra cosa que obtener la criptomoneda. Todo esto se da mediante bots de software, lo que implica que no intervienen llaves privadas, y eso le confiere seguridad al proceso, ya que sólo necesita un operador para monitorear la producción.

Tokens de forestación

Existen otras criptomonedas que se presentan como verdes. GBM coin apareció en la Argentina con una llamativa estrategia ecológica. Emitió tokens respaldados por un metro cuadrado de un millón de hectáreas de terreno en todo el mundo, de las cuales 24.000 se encuentran en Misiones. La idea es que el comprador de cada token, valuado en 1,09 dólar, invertirá en la preservación de la tierra, y eso impedirá su deforestación.

En dos años, los inversores podrán obtener el equivalente en bonos de carbono de los metros cuadrados vinculados con su token y luego adquirir créditos de carbono al 50% de su valor antes de que salgan al mercado.

Los bonos de carbono son un mecanismo internacional de descontaminación, surgieron como una propuesta del Protocolo de Kioto para la reducción de emisiones causantes del calentamiento global y efecto invernadero.