Redefinir las prioridades

Por Juan Martín Devoto, gerente general de Insur

El confinamiento aceleró la migración de lo físico a lo digital y gran parte de las mejoras implementadas llegaron para quedarse.

Nuestra compañía ya venía trabajando en la modernización del sistema y con una fuerte impronta de lo digital en todos sus procesos.

Como la mayoría de sus colaboradores trabaja con laptops, un día después de decretarse la cuarentena ya estábamos trabajando con normalidad, tanto en las agencias como en todas las áreas de la compañía. En su momento me pareció que no era algo significativo, pero viendo que el 50% de las empresas estaba con dificultades para implementar el trabajo remoto, parecería que fue una buena decisión. Pensar siempre en los avances tecnológicos te posiciona de otra manera.

 

Demandas del mercado

La coyuntura también aceleró la aceptación de pólizas digitales en toda la administración pública y creemos que sería importante que estos cambios se consoliden, ya que adaptarse a esta modalidad fue un gran esfuerzo para las compañías de seguros, las áreas de soporte, escribanías y brokers.

Lo principal es que en caución estamos trabajando 100% con póliza digital y eso nos da la tranquilidad de poder operar en el mercado.

En cuanto al seguro de crédito, estamos viviendo un estrés en la cadena de pagos. Es un sector con mucha demanda y la dificultad no estaría en la venta sino en el monitoreo de la siniestralidad, donde ya se vislumbra un leve aumento.

De todas maneras soy optimista en cuanto a la posibilidad de tener un 2021 con mayor obra pública, mientras que el comercio exterior no correrá la misma suerte. Argentina, comparada con otros mercados internacionales, está acostumbrada al aislamiento. Mientras que a muchos países una reducción del comercio exterior los está complicando, nuestro país está más habituado al desarrollo local. En algún punto esa gimnasia le puede convenir.

 

Pensar la pospandemia

En líneas generales, una vez que pase la pandemia habrá que reevaluar la estructura de gastos y los espacios físicos. Porque el impulso que tuvo el home office dejó demostrado que es posible trabajar desde nuevos espacios que permitan reducir costos. Esta situación pone de manifiesto la necesidad de fijar prioridades, de promover una mayor cooperación y trabajo colaborativo y de pensar en una redefinición de los espacios.

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