Se removieron todas las restricciones que podían lastrar el crecimiento de Argentina

Claudio Cesario, presidente de ABA.

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Para el futuro, hay muchos temas estructurales que hacen a la competitividad del país o al costo argentino como tal que todavía siguen estando. En este sentido, se debe lograr mayor institucionalidad y bajar la presión tributaria, entre otras cosas.

Luego del primer año del mandato del presidente Mauricio Macri, los resultados han sido muy satisfactorios. Si uno hiciera un listado con los temas que en diciembre del año pasado pretendía que el nuevo gobierno resolviera, la verdad es que, uno a uno, en mayor o menor medida, fueron resolviendo todos. Queda, sin dudas, uno complicado: atacar la inflación, pero básicamente se fueron removiendo todas las restricciones que uno veía que podían lastrar el crecimiento de Argentina.

El Banco Central, con la suba de tasas de interés, logró contraer la base monetaria en un 15% en términos reales con respecto al año anterior y consiguió alinear las expectativas. Lógicamente, toda medida tiene sus aspectos positivos y negativos. El aspecto positivo de la suba de tasas fue mejorar el rendimiento para el depositante pero, por otro lado, hizo que se encarezca el crédito. En este contexto, durante este año crecieron más los depósitos que el stock de créditos. Ahora estamos notando que comenzaron a repuntar los créditos personales y de consumo y viene más relegado el crédito comercial.

Otro punto importante que dejó este año es que el diálogo con las autoridades es continuo, a diferencia del pasado, cuando uno planteaba una posición y se veía como contrario al interés político. Hoy uno puede conversar para encontrar cuál es la mejor solución.

También hay que destacar la reforma de la Ley de Mercado de Capitales que presentó el Poder Ejecutivo. Es importante para ayudar a cerrar el círculo del blanqueo y para impulsar a un montón de sectores que pueden movilizar la economía en un futuro inmediato.

Para el futuro, hay muchos temas estructurales que hacen a la competitividad del país o al costo argentino como tal, que todavía siguen estando. En este sentido, se debe lograr mayor institucionalidad y bajar la presión tributaria, entre otras cosas.

Por otra parte, si bien el Banco Central tomó este año medidas para incrementar el uso de los medios electrónicos de pago, todavía queda por resolver qué se hace con el efectivo existente. El problema en la Argentina es que no hay espacio para guardar la cantidad de dinero que se ha emitido. Administrar el efectivo tiene un costo de logística muy alto. La administración del efectivo genera un costo hundido, no sólo para los bancos, sino para toda la sociedad argentina.

En síntesis, llegamos a 2017 con expectativas positivas. A partir del blanqueo, que en esta primera etapa representó entre 7 mil y 8 mil millones de dólares que entraron al sistema, se va a generar un aumento en el tamaño del mismo. Las demandas para el próximo año serán, entonces, seguir controlando el gasto público, conseguir bajar la inflación y frenar la presión tributaria, que es una de las más altas de la región y que, de alguna manera, limita la llegada de la inversión extranjera.

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