Tiempo de crecer

Luego de una primera etapa de reordenamiento económico

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Tras un primer semestre con la devaluación, las subas de tarifas y los despidos en el sector público, la administración de Mauricio Macri se encuentra focalizando sus esfuerzos en lograr que la economía se recupere y llegue con un buen ritmo de crecimiento a las elecciones del año que viene. Un grupo de economistas analiza las posibilidades de que esto suceda.

Tras un primer semestre con la devaluación, las subas de tarifas y los despidos en el sector público, la administración de Mauricio Macri se encuentra focalizando sus esfuerzos en lograr que la economía se recupere y llegue con un buen ritmo de crecimiento a las elecciones del año que viene. Un grupo de economistas analiza las posibilidades de que esto suceda.

Después de tomar una serie de decisiones con las que buscó reordenar el desbarajuste económico que dejó la administración anterior, pero que tuvieron un importante impacto sobre el nivel de actividad, el Gobierno necesita una recuperación, no sólo para cumplir con las promesas que hizo (que del segundo semestre de este año parecen estirarse al primero del año que viene), sino también para salir airoso de las elecciones legislativas de 2017.

Respecto a la posibilidad de que esto suceda, Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia durante el gobierno de Daniel Scioli, cree que todavía no se ve la articulación de un programa global. “Hasta ahora se ven medidas, acciones, reacciones, pero no necesariamente lo que se podría llamar un plan de crecimiento orientado al desarrollo, cuáles son las cadenas de valor a impulsar. Se habla de inversión y está bien, la Argentina está sedienta de inversiones, pero no sabemos las preferencias respecto de los sectores. Falta el hacia dónde vamos”, explicó.

Para el ahora director de la consultora MyR Asociados, el ingreso de los fondos derivados del blanqueo de capitales puede ayudar al crecimiento. “Puede ser una herramienta importante para lograr que buena parte del dinero que está afuera del sistema financiero sea exteriorizado y tenga un efecto benéfico en la economía”, dijo.

Carlos Pérez, actual vicepresidente del Banco Provincia, señaló, por su parte, que “la reducción de la inflación es condición necesaria para que rebote la economía. Si a eso se le agrega que todavía hay sectores a los que les falta cerrar paritarias y otros que cobrarán una segunda cuota salarial, que la cosecha está demorada pero tendrá un efecto reactivante, además se le suma la obra pública y el blanqueo, se tiene un cóctel de cosas que van a dar un aporte. Estos drivers son los que llevarán al rebote económico”.

El ex director del BCRA reconoció que “la reducción de la inflación y la recuperación económica se han demorado más de lo que se pensaba inicialmente” pero agregó que “están dadas las condiciones para que se empiecen a ver los resultados en el descenso de la inflación y el rebote estará asociado a esto”.

A su vez, Aldo Pignanelli, ex presidente del BCRA y actual referente del Frente Renovador, indicó que en 2016 “habrá recesión” y que el Gobierno tendrá que aspirar a una mejora de la actividad recién en el 2017. Además, añadió que “en estos primeros cuatro meses de gestión hubo una fuerte caída del PBI. El consumo en los supermercados cayó 4%; en los shoppings, 6%; hubo una fuerte caída en el consumo de restaurantes y salidas. La industria cayó producto de la menor actividad en el sector automotriz y de la construcción”.

“Con los anuncios para los jubilados, el Gobierno va a tratar de poner en circulación una cantidad de dinero para que vaya al consumo. En general, los jubilados, como no tienen capacidad de ahorro, consumen. Pero el PBI en 2016 va a caer 1%, siendo optimistas. Lo único que puede revertir esta caída es que venga un mayor flujo de inversiones o que se intensifique la inversión pública. Pero eso no se ve tan inmediato”, anticipó el analista.

Los economistas consultados coincidieron en que la economía crecerá en el 2017, una vez que se vayan despejando los efectos negativos de las medidas que se han tomado en esta primera etapa de la gestión y comience a reactivarse la inversión, tanto pública como privada.

Marangoni prevé un crecimiento en torno al 2 o 3% el año que viene: “El tema es qué características tendrá ese crecimiento. Si estará más radializado federalmente y sectorialmente o si estará más impulsado por los estímulos financieros y los sectores más concentrados de la economía. Hay que ver cuál es el impacto que tiene sobre el empleo y, fundamentalmente, sobre las pymes, que son el corazón productivo y el principal generador de empleo”.

“Pero es de esperar que, tras las medidas con impacto duro en el bolsillo de la gente que se tomaron en estos meses, se empiecen a ver resultados en inflación y también en mantener el crecimiento. Que se empiece a crecer para dar respuesta a los problemas de hoy”, agregó.

Pérez reconoció que este año será difícil que la economía crezca, “porque el rebote se verá entrado el segundo semestre del año y estadísticamente los números no dan claridad en cuanto al crecimiento”, pero sí lo hará en 2017. Agregó que “el consumo será mejor que este año, el campo seguirá siendo importante y la inversión en infraestructura será un ítem fundamental”.

Para Pignanelli, el crecimiento en 2017 dependerá del nivel de inversiones: “si el Gobierno logra mejorar el flujo de inversiones, tanto públicas como privadas, puede mejorar el crecimiento del PBI”.

La meta electoral

El año que viene la administración pasará por el primer test electoral y necesita mostrar resultados económicos tras el ajuste de este año.

“Cuando en Argentina se mira la performance del último período, los malos años económicos son malos para el oficialismo de turno. Cristina Kirchner perdió en 2009 y 2013, que fueron años recesivos. Y volvió a perder en 2015, en este caso por una serie de temas extraeconómicos pero también porque la economía no estaba en su mejor momento. Es difícil tener un año económicamente malo y electoralmente bueno”, dijo Marangoni.

Pérez coincidió en que “la economía juega un rol importante en las elecciones. La evidencia empírica muestra la relación entre la economía y las elecciones”. Describió que después de la hiperinflación de Raúl Alfonsín, ganó la oposición. La estabilidad le permitió ser reelecto a Carlos Menem. Pero el estancamiento de sus últimos dos años hizo que la Alianza sea el nuevo gobierno. La crisis de 2001 llevó a que el gobierno sea la oposición. La estabilización de Eduardo Duhalde permitió que el peronismo sacara dos tercios de los votos en tres candidatos y que el presidente sea Néstor Kirchner. La economía le permitió ganar la elección a su esposa, Cristina Kirchner y también la reelección.

“El pueblo sabe a quién vota. Le da una oportunidad cada vez a cada uno y no le da un cheque en blanco a nadie. Si el Gobierno no cumple con lo que prometió. la gente le dará la espalda”, enfatizó Pignanelli.

La persistencia del déficit fiscal

La necesidad de las autoridades de mostrar resultados económicos favorables durante el próximo año electoral tendrá un costo importante en la persistencia del alto déficit fiscal heredado del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, los analistas se mostraron de acuerdo con la decisión de no avanzar con un ajuste fiscal más riguroso.

Marangoni, por ejemplo, cree que la mejor manera para reducir el déficit fiscal es que la economía crezca, porque en términos de PBI será más bajo: “Tengo matices con la posición ortodoxa que pide shock ahora, porque sería contraproducente en el contexto recesivo. Si se logra mantener nominalmente los niveles de déficit fiscal y se los combina con crecimiento, el peso será menor”.

Para Pérez, “el Gobierno hace una muy buena política fiscal este año porque, de algún modo, fue viendo cuál era el mix óptimo de endeudamiento y ajuste fiscal. Claramente, desde el punto de vista de reactivar la economía, cuanto menor sea el ajuste fiscal vía mayor endeudamiento, más posibilidades de rebote habrá”.

“Esto no quiere decir que no se tenga que converger a un equilibrio presupuestario. Pero el gradualismo no es un tema menor. El cóctel del primer año de poco ajuste y mucho endeudamiento es apropiado para una economía que necesita rebotar. Creo que van a tratar de respetar lo que tienen pautado en términos de programa fiscal y metas de inflación. Cuando se entra en una dinámica de crecimiento, podés dedicarte a reducir el déficit fiscal”, agregó.

Las claves para crecer en el largo plazo

Se coincide entonces en que la administración logrará que la economía crezca en el 2017, de cara a las elecciones legislativas, pero se deberá avanzar en un conjunto de cuestiones para que sea un crecimiento genuino, que se pueda mantener en el tiempo, y no uno apoyado en el impulso temporal brindado por los recursos que puedan ingresar a través del blanqueo de capitales o del endeudamiento externo.

Marangoni sostuvo que, para lograr un crecimiento de esas características, hay que desconcentrar la presión tributaria sobre las pymes: “Algunos de estos elementos están en la discusión. Hay medidas aisladas, como la liquidación del IVA trimestral, que es fundamental para las pymes. Pero también hay que analizar la eliminación del impuesto a la ganancia mínima presunta y la desgravación de utilidades que se reinviertan es un tema importante para todas las empresas. Por otra parte, la posibilidad de establecer por ley que los beneficiarios de planes sociales puedan, a la vez, comenzar a cobrar un sueldo en la economía formal ayudaría a insertar a estos sectores y poner a las pymes en un papel protagónico”.

Para el ex presidente del Banco Provincia, también son importantes medidas proactivas en el tema del crédito: “Si bien las tasas han bajado, hay que tener una posición que facilite el crédito al conjunto de la economía y, fundamentalmente, a las pymes”.

Pérez destacó que los dos conceptos fuerza para retornar al crecimiento son la reducción de la inflación y una política fiscal que requiera menor financiamiento del BCRA: “Tiene que haber una política monetaria muy antiinflacionaria y muy prudente y contractiva; una política cambiaria que trabaje para dar estabilidad al tipo de cambio y para evitar la apreciación del peso; y una política fiscal donde es muy distinto que las necesidades de financiamiento se cubran con emisión lisa y llana de dinero a que se cubran con la voluntad del inversor que decide financiar vía deuda al gobierno”.

Pignanelli consideró que para que la economía vuelva a crecer en forma sostenible “el Gobierno tiene que transparentar su modelo de desarrollo. Tiene que explicitar el marco económico y social para los sindicatos, el campo, los bancos y el Estado, poner sobre la mesa un plan y que todos lo cumplan. Cómo va a hacer para bajar la inflación y subir el empleo y la actividad económica. Hasta ahora, por ejemplo, no conocemos cuánta inversión habrá del sector público y cómo van a financiarla”.

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