Un negocio con triple impacto

Con más de 30 años en Europa, la banca ética busca desembarcar en la región con la propuesta de transformar la sociedad desde el sistema financiero.

 

Las finanzas pueden ser un negocio de triple impacto: económico, social y ambiental. Si bien actualmente los bancos dirigen su atención hacia las finanzas sostenibles y los productos verdes, la banca ética busca redefinir el modelo tradicional con respecto a esos impactos.

De la mano del catalán Joan Melé –ex subdirector general de Triodos Bank–, la Fundación Dinero y Conciencia, en alianza con un conjunto de organizaciones dedicadas principalmente a las microfinanzas, trabaja en la creación de un banco en la región que opere bajo criterios éticos y genere conciencia con respecto al uso del dinero e interpele a la banca tradicional en su rol como “creador de sociedad”.

Este modelo de banca cuenta con una tradición de más de 30 años en el viejo continente y sus máximos exponentes son el Triodos Bank, el Oikocredit holandés y el GLS Bank de Alemania. En la actualidad, hay más de 54 entidades de este tipo en el mundo, que nuclean a más de 40 millones de clientes. A continuación, NBS Bancos y Seguros analiza este modelo y sus diferencias frente a las entidades tradicionales. 

 

Criterios de inversión 

Según Sebastián Cantuarias, director ejecutivo de la Fundación Dinero y Conciencia, “la banca ética entiende al banco como el corazón de la economía y, en la medida en que hace fluir el dinero, va creando sociedad. De esta forma, propone un sistema financiero consciente de su rol social y transformador. Por lo tanto, un primer pilar de la banca ética consiste en contar con criterios éticos de inversión, es decir, que declara dónde invierte y dónde no”.

Ponen el foco en financiar proyectos educativos y culturales, emprendimientos para el desarrollo y la inclusión social o sectores que contemplen cuestiones medioambientales, como energías renovables o la agricultura orgánica sin agroquímicos.

Aunque estos segmentos gozan de un crecimiento sostenido, suelen ser poco atendidos por el sistema financiero tradicional.

En este sentido, el destino de los fondos tiene un aspecto crucial, ya que otra de sus características diferenciales es operar sus activos sobre la economía real, es decir, con un impacto concreto en la sociedad y por fuera de los negocios especulativos. “Durante la crisis de 2008, al Triodos Bank la gente lo llamó banco de refugio y eso sucede en gran medida porque no nos interesa la especulación”, destacó Cantuarias.

En definitiva, la aplicación de fondos sobre la economía real y con criterios éticos le permite a este tipo de banca poder asumir un rol direccionador del flujo de dinero hacia actividades afines a sus valores.

 

Éticos y rentables

Para Cantuarias, los parámetros éticos de inversión no resultan contradictorios con una banca rentable, sino más bien todo lo contrario. “Queremos dejar en claro que esto no es filantropía o banca de los pobres. Otra confusión recurrente es con los microcréditos. El que se dedica a microfinanzas está atendiendo a una parte del mercado; la banca ética tiene que ver con la idea del banco como corazón de la economía, que hace fluir el dinero hacia los desafíos que la sociedad tiene. Es un banco que aborda desafíos estructurales más que un segmento”, indicó.

Actualmente la Fundación tiene presencia en Argentina, Uruguay, Brasil, Colombia y Chile. Financia a través de plataformas de crowdlending a empresas que cumplen con criterios éticos de inversión por un total de 15 millones de dólares. La expectativa es lograr transformarse en banco, primero en Chile –hacia el año 2022–, y operar en paralelo en el mercado latinoamericano vía fondos de inversión y fintech.

“Nuestra idea es competir en igualdad de condiciones. No estamos pidiendo que por el hecho de ser banca ética las regulaciones tengan que ser un poco más blandas o que tenga algún tipo de concesión. Queremos llevar el mensaje de que se puede crear un banco rentable con impacto siguiendo la normativa”.

 

Experiencias en el plano local 

La Fundación Dinero y Conciencia está trabajando en nuestro país con algunos actores estratégicos que poseen trayectoria en este campo. Uno de ellos es Fundación Avina.

De acuerdo a Pablo Vagliente, director de Negocios y Finanzas Sostenibles de la organización, desde hace una década vienen trabajando en este modelo ético. “Tuvimos dos etapas. En 2009 empezamos el financiamiento de la economía social y solidaria. Particularmente un segmento de acceso que no estaba satisfecho y correspondía a lo que ahora llamamos mesocréditos (aquellos destinados a cooperativas por valores que van de 80.000 a 1 millón de pesos). Después, entramos en esta segunda etapa cuando vino Joan Melé y diseñamos con él otro tipo de estrategia con el modelo específico del Triodos Bank”.

Otra de las entidades con presencia local y regional que impulsa el desarrollo de una banca ética en nuestro país es Sistema B, bajo el lema “Redefinir el éxito de la economía”.

Florencia Güenzani, directora de Alianzas de Sistema B Argentina, señaló: “El acceso al crédito o el financiamiento pueden tener no sólo rendimientos económicos, sino también impacto social o ambiental”.

Bajo esta premisa, Sistema B impulsó conjuntamente con otras entidades la difusión de este tipo de banca organizando convocatorias alrededor del país, trayendo a referentes de la banca ética y dando a conocer experiencias que apuntan en la misma dirección, como el caso de Doble Impacto en Chile.

“A veces creo que el nombre banca ética, tal vez, asusta . La idea no es acusar a nadie sino decir que vamos hacia la sustentabilidad, hacia el triple impacto: económico, social y ambiental. Hay un nivel de conciencia que está llevando a que las empresas, los bancos y un montón de organizaciones estemos repensando cómo hacemos las cosas” concluyó Güenzani.

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