Torcer el rumbo que seguía el país

Enrique Szewach, vicepresidente del Banco Nación.

Ezequiel Szevach-01

Cada uno tiene sus gustos respecto de los ritmos y velocidades, pero cuando nos agarran las ansiedades, la realidad nos dice que hay una restricción política y social que es evidente.

 

En este primer año, el gobierno de Mauricio Macri hizo un trabajo importante para torcer el rumbo que seguía el país, que era acabar como Venezuela. La gente no necesariamente sabe lo que se evitó, porque es contrafáctico. Pero creo que la historia va a valorar de este gobierno haber recuperado el marco republicano y haber evitado que el país se convierta en Venezuela.

De todos modos, Argentina evitó Venezuela pero llegar a Nueva York lleva tiempo. La minoría en el Congreso hizo que la baja del déficit fiscal se haya hecho más difícil. Venimos del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en el que el dinero se usaba para subyugar. Ahora se usa para convencer. Por otra parte, quizá se subestimó el estado de la obra pública, donde limpiar lo anterior demoró más de lo esperado. En general, el Gobierno se encontró con una cuestión complicada y se pagó con el nivel de actividad.

En este contexto viene creciendo el endeudamiento. El gobierno heredó un déficit fiscal alto y la sociedad argentina votó el gradualismo fiscal, pero si se quiere bajar la inflación, es necesario endeudarse. Como el sistema financiero es muy pequeño y arrastra 70 años de populismo, la única forma de cerrar la ecuación es con deuda externa.

Por otra parte, el ingreso de dólares para financiar gastos en pesos viene presionando al tipo de cambio. Cada sector enfrenta una situación diferente. Al mirar la carga impositiva, los costos laborales y los de logística, hay un margen importante de competitividad que tiene poco que ver con el tipo de cambio. Argentina aspira a salarios altos, lo que implica capital asociado al trabajo, tecnología y eficiencia del sector público.

Respecto al sistema financiero, hay que generar competencia y apertura. Tiene que crecer y se están tomando las medidas para eso. Es una estructura poco eficiente que ganaba dinero con la inflación. Al bajar las tasas de interés, hay una presión grande por la eficiencia. La tecnología va a ayudar. El desafío es modernizarse. El Banco Nación es grande y el tamaño le permite aplicar el gradualismo, algo que un banco más chico no puede hacer.

Asimismo, para profundizar la bancarización el tema impositivo es fundamental. El premio a no estar bancarizado es muy grande. Por más tecnología y educación que se ponga y más cultura que se quiera cambiar, la gente responde a incentivos. Si no hay una reforma impositiva es difícil que aumente la bancarización.

En 2017 hay consenso en que la economía va a crecer, aunque hay dos cisnes negros: Donald Trump en Estados Unidos y si la economía de Brasil se recupera o no. Hay que aprovechar el crecimiento de 2017 para impulsar una reforma impositiva, para que las provincias bajen ingresos brutos y para que la obra pública genere la infraestructura adecuada para bajar los costos. Cada uno tiene sus gustos respecto de los ritmos y velocidades, pero cuando nos agarran las ansiedades, la realidad nos dice que hay una restricción política y social que es evidente.

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