Una cita con los productores

Comenzó el ciclo de desayunos para productores de seguros organizado por NBS Bancos y Seguros y la consultora BDO Argentina. En la primera reunión se abordó el valor asegurable de los activos fijos empresarios como temática.

NBS Nuevos Bancos y Seguros y la consultora BDO Argentina organizaron, en conjunto, el primer ciclo de desayunos para productores Elite. El encuentro que inició la serie se realizó el pasado 29 de junio en el auditorio de la consultora y se tituló Valor asegurable de los activos fijos empresarios: diagnóstico de situación y proceso de obtención.

El ciclo se orientó a asesores de seguros interesados en hacer una correcta valuación de activos, tanto para sus clientes industriales como para aquellos negocios donde la infraestructura tecnológica o inmobiliaria es crucial. La charla estuvo a cargo de Leonardo Lazbal, gerente de Finanzas Corporativas de BDO. El especialista abordó cuestiones tales como el diagnóstico de las sumas aseguradas, la valuación asegurable, la actualización de lo asegurado y la evolución de los costos de reposición a nuevo.

Lazbal empezó la reunión con una definición de valor asegurable: “Es el monto necesario para reponer los activos en caso de siniestro, equivalente al costo de reposición a nuevo, actual o de mercado, según el tipo de bien y la política de aseguramiento escogida por la compañía propietaria de los mismos”.

Sobre ese punto, el especialista aclaró dos cuestiones: “La obligación de informar el valor es del asegurado y no de la compañía. Además, para la definición, es lo mismo el valor nuevo, actual o de mercado”. En consecuencia, hizo hincapié en que el cliente sepa que debe comunicar cualquier cambio en la valuación del activo asegurado y, además, que debe informarse acerca de si le conviene asegurar el bien por el costo de reposición a nuevo, actual o de mercado.

El ejecutivo comentó que a la hora de estimar el valor asegurable no sólo se debe tener en cuenta el precio básico, sino que también se deberán incluir los costos de importación, los fletes y seguros locales, los gastos de montaje y los costos indirectos. Todos esos rubros, dependiendo de la industria, pueden tener mayor o menor influencia. “Muchas veces, una empresa quiere asegurar una maquinaria por 1 millón de dólares porque eso es lo que le costó comprarla pero, teniendo en cuenta el resto de los ítems, el valor asegurable es el doble”, ejemplificó.

En un pasaje de la charla, el expositor señaló algunos de los errores más comunes que se cometen al fijar los valores asegurados. Según su experiencia, la falta más frecuente es considerar que los valores en dólares no pierden vigencia con el paso del tiempo. “Si bien el dólar es una moneda más fuerte que el peso, también tiene fluctuaciones”, precisó.

Otras equivocaciones habituales son la utilización de valores contables, la falta de consideración de las oscilaciones del valor de mercado y la utilización de valores contables o evaluaciones internas parciales. Al respecto, Lazbal afirmó: “El punto aquí es que la relación costo/beneficio de un trabajo de valuación bien hecho no se visualiza hasta que ocurre el siniestro”.

El especialista destacó que se pueden hacer revisiones para corroborar si el valor asegurado corresponde con el bien en cuestión. Las razones para hacerlo son variadas: inflación, fluctuaciones del tipo de cambio, adquisición de nuevas compañías u operaciones por parte de la empresa asegurada, situaciones sectoriales específicas, desconocimiento del origen de los valores asegurados y simplificación de las liquidaciones por siniestros. En algunos casos, incluso, la revisión se puede realizar para proteger el patrimonio empresario.

“Esto se da especialmente en las empresas que cotizan en Bolsa, que están obligadas a informar en sus balances las sumas aseguradas porque se presume que, ante un siniestro, si el seguro no llega a reparar los daños, esto puede afectar el patrimonio del inversor minoritario”, puntualizó Lazbal.

Para efectuar la revisión, se utiliza el método de diagnóstico de las sumas aseguradas. “Esto nació como una necesidad de las compañías de seguros. Se trata de una opinión independiente, a nivel cualitativo, respecto a si los valores asegurables son incorrectos, pero no establece cifra alguna”, indicó el experto.

El método de diagnóstico se vale de varias herramientas, entre ellas, la inspección general, las características macro, la investigación, la aplicación de estándares, la actualización de valores de compra y la revisión de proyectos similares.

Sobre la base de su experiencia, el ejecutivo expresó que “habitualmente, cuando realizamos este proceso, hay un infraseguro promedio del 50%. Hay épocas en las que hay un sobreseguro, pero en la actualidad se da el caso contrario. Muchas veces, esto de esconderle cosas a la compañía se festeja, pero no debería pasar porque se sufre en caso de que ocurra un siniestro”.

Cuando se detecta que un activo está mal asegurado, puede ser que está sobreasegurado o infraasegurado. En el primer caso, significa que el cliente pagó primas en exceso. En el segundo, en cambio, implica la imposibilidad de recuperar los daños ante un siniestro. Por lo tanto, Lazbal consideró que “siempre es el más grave”.

“En caso de un siniestro grave donde los activos están infraasegurados la relación entre la compañía y su cliente puede no terminar bien. Por ello, algunas aseguradoras hicieron campañas informativas y trataron de generar conciencia entre sus clientes”, destacó.

Además de revisar la suma asegurada, también se evalúan los valores asegurables. Para llevar adelante esa tarea, el especialista explicó que se aplica el enfoque de costos y el comparativo de ventas. En el primero se toma el valor a nuevo y se le resta la depreciación, mientras que en el segundo se corrigen los antecedentes de edificios, automotores y maquinarias a partir de los datos del mercado internacional. El enfoque de rentabilidad, en cambio, debe dejarse de lado.

Aun cuando se haya realizado una buena evaluación de la suma asegurada y del valor asegurable, el expositor sostuvo que hay que hacer actualizaciones periódicas de las sumas aseguradas. Para ello, enumeró una serie de pasos a seguir. En primer lugar, es necesario verificar la base a actualizar, a ver si estuvo bien estimada. Luego, se debe seleccionar un índice de precios adecuado a la industria en cuestión. “No haber tenido índices de precios confiables durante tanto tiempo fue un problema en este sentido. Entiendo que ahora se están normalizando pero creo que no se van a poder usar por un tiempo, por el rezago de aquella situación”, indicó.

Una vez verificada la base y elegido el índice de precios, se calculan los coeficientes de actualización y se determina el valor a nuevo, al que después se le aplican los parámetros de depreciación. A ello se le agrega la valuación de mercado, en caso de que corresponda, para determinar el valor real.

Para cerrar la charla y demostrar la importancia de realizar las actualizaciones, Lazbal compartió con los asistentes una cantidad de ejemplos donde mostró que el valor real de las sumas aseguradas había cambiado sustancialmente a lo largo de los años.

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