Vaca Muerta empuja a Neuquén; ¿Qué ocurre en el resto de las provincias petroleras?

Informe: Ieral

Por: Jorge Day

• La producción de petróleo en el país está concentrada en Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Mendoza, y los ingresos por regalías son significativos para el fisco provincial en las tres primeras. La recuperación experimentada en los últimos años en la extracción de hidrocarburos ha sido liderada por Neuquén, correspondiendo al resto de las provincias aportes de menor significación
• La dinámica de empleo privado es muy positiva en Neuquén, comparado con el promedio nacional, y desde mediados del año pasado han comenzado a recuperarse los guarismos de Chubut y Santa Cruz. Los indicadores de rentabilidad del sector han mejorado, luego de una situación crítica entre 2014 y 2015, por la combinación de bajos precios internacionales, control de cambios (cepo) y regulaciones que desalentaban inversiones
• En 2018 apareció una señal de alerta, que se acentúa en la primera parte de 2019, ya que si bien los indicadores de producción están recuperándose, los de inversión (exploración) comenzaron a frenarse. La incertidumbre respecto a qué tipo de política económica habrá de aplicarse desde diciembre apunta a ser el principal factor explicativo. Si reapareciera algún mecanismo de control de cambios (cepo), esto afectaría plenamente la dinámica del sector. Sería difícil que lo ocurrido en años recientes en Neuquén se extienda a otras provincias

En el actual contexto recesivo, resaltan aquellas actividades que puedan actuar como motores para una próxima recuperación económica. Un caso notorio es Vaca Muerta, formación identificada más con Neuquén. En este sentido, surge el interrogante si el resto del sector petrolero (extracción principalmente) también está generando movimiento positivo en las otras provincias productoras de este recurso natural.


¿Cuáles son? Las cuatro grandes productoras son Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Mendoza, y luego le siguen Río Negro, La Pampa, Tierra del Fuego, Salta, Formosa y Jujuy.


Las regalías petrolíferas representan una cuarta parte de los ingresos totales percibidos por los gobiernos locales, en Chubut y Santa Cruz. Esa participación es menor en Neuquén (porque además cuentan con las regalías gasíferas) y en Mendoza (con otros ingresos). Y mucho menor en las otras provincias con baja producción petrolera.

Dinámica en los últimos tiempos

Producción: al primer trimestre de este año, ha aumentado un 3,7% inter-anual promedio, principalmente por Neuquén (23%). En esa jurisdicción el impulso proviene de la petrolera nacional (YPF), acompañada de otras empresas.

Con respecto al resto, se puede comentar que Chubut ha incrementado levemente su producción, mientras que el resto ha disminuido (salvo Tierra del Fuego).

Empleo petrolero: similar comportamiento, con aumento en Neuquén (14% anual) y con reducción en las otras. En Mendoza se mantuvo estable.

Pozos: consideramos dos. Los de exploración están vinculados a inversiones futuras, y su objetivo es hallar nuevas fuentes de petróleo. Ha sido mayor el número de nuevos pozos exploratorios en la cuenca neuquina (incluyendo el sur de Mendoza), más vinculados al proyecto de Vaca Muerta. Aun así, disminuyeron estas perforaciones en 2018, tendencia negativa que se acentúa más en la primera parte de este año.

En cuanto a la explotación, asociada la extracción de crudo, ha habido mayor número de pozos nuevos en Neuquén y en Chubut.

Impacto sobre la economía de cada provincia: en un contexto recesivo, la mayoría de los indicadores de actividad muestran datos negativos. En Neuquén, hay algunos positivos, entre los cuales se destaca la creación de empleo privado. En cuanto a otras dos grandes productoras de petróleo, Chubut y Santa Cruz, también comienza a observarse una recuperación en el empleo privado desde la segunda mitad del año pasado. Es decir, estas tres provincias mencionadas presentan mejor desempeño que el promedio del país.

Empuja Vaca Muerta, ¿y el petróleo?


Los datos muestran que, aunque hay petróleo en algunas provincias, el empuje se nota principalmente en Neuquén, vinculado a la formación de Vaca Muerta. En las demás provincias esta actividad petrolera se mantiene estancada o en baja, algo Chubut y Tierra del Fuego.


Señal que el negocio fuerte está en Vaca Muerta y no tanto en el petróleo. Sus ventajas están en el potencial, especialmente en la forma no convencional de extraer crudo), en el gas (con tarifas superiores a las internacionales) y en la apuesta de la empresa estatal en la zona de Neuquén, acompañada por otras petroleras.


¿Qué ocurre con el petróleo en el resto del país? ¿Hay un problema de rentabilidad? Un primer indicador es considerar la evolución del precio del petróleo pagado en el país, neto de inflación. Es importante aclarar lo de “pagado en el país”, porque, años atrás, esta actividad extractiva tenía altas retenciones, por lo cual las empresas petroleras terminaban cobrando un precio menor, y así se desalentaba producir en Argentina.


Volviendo en el tiempo, en estos últimos meses, se ha observado dos factores que han permitido cierta recuperación de la rentabilidad petrolera: un dólar más caro (tipo de cambio real alto) y un mayor precio internacional del petróleo, luego de haber tocado fondo en 2014.

En un futuro inmediato, las perspectivas apuntan a un dólar que no perderá su fuerza. Sin embargo, ha habido un cambio de tendencia en el precio internacional de las commodities por la guerra comercial entre EE.UU. China.


Los costos son otro tema relevante en el sector. Aun siendo una actividad intensiva en capital (equipos), más de una vez se ha mencionado el encarecimiento de su mano de obra. Una manera de observarlo es considerando un ratio “salario petrolero / precio del petróleo” en Argentina. Presenta sus oscilaciones fuertes, especialmente con las fluctuaciones en el precio. Sin embargo, se puede observar que en comparación a la década anterior, los costos laborales se han incrementado.


Sin embargo, esos mayores costos pueden ser compensados con mayor productividad. Y eso es algo que viene mencionando en los últimos tiempos, con menores costos de extracción (lifting cost).

Siendo así, el problema esencial no parece estar tanto en la rentabilidad actual, sino más en la incertidumbre sobre la economía argentina, especialmente luego de las elecciones. Aunque hay varios candidatos posibles, sólo hay dos con mayor probabilidad de llegar a (o quedarse con) la presidencia, con propuestas económicas totalmente opuestas.
Por ejemplo, en materia cambiaria (dólar), se estima que, si ganase la oposición, se recurrirá al control de cambios como un método para controlar la inflación. Un control de cambios implica la existencia de varios dólares, y posiblemente, sea más bajo el de exportación, por lo cual perjudicará a actividades como la petrolera. Eso posiblemente no ocurra si triunfase el oficialismo, pero continuaría con el problema de cómo reducir la inflación.


Además, surge la probabilidad de un fuerte incremento de las retenciones, que ya fueron aplicadas durante la administración anterior. Aunque cabe aclarar que las altas retenciones fueron aplicadas mientras la actual empresa petrolera nacional estaba en manos de extranjeros.


Concluyendo, podría pensarse que en un contexto de dólar más caro, favorecería al sector petrolero. Sin embargo, siendo una actividad intensiva en capital, le juega en contra la alta inestabilidad económica y política que padece Argentina.


En este sentido, Vaca Muerta contribuye a empujar a Neuquén, pero el impulso es mucho menor en el resto del sector petrolero, lo cual juega en contra de aquellas regiones más dependiente del oro negro.

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