Volvió a caer el robo de autos en 2016

Se redujo un 7,4% en relación a 2015. Se confirmó así el freno en el aumento sostenido que había mostrado este flagelo en los últimos años, con un crecimiento ininterrumpido en la cantidad de delitos entre 2009 y 2014.

De acuerdo a un informe presentado hace algunas semanas por el Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI), el robo de automotores se redujo en el 2016 en la República Argentina en comparación con el 2015. Los datos que mostró el Departamento de Estadísticas de la entidad indican que la reducción entre los dos periodos fue de un 7,4%, según los números que aportaron las compañías socias, que representan el 43% del mercado total.

“Esta disminución marca una tendencia que se venía viendo desde el 2015, donde también tuvimos una baja importante del 16,29%. Vale la pena recordar que del 2009 al 2014 venía en creciente aumento”, comentó el gerente general de CESVI, Marcelo Aiello.

Según los datos compartidos por el centro, es la primera vez en los últimos diez años que se registran dos períodos consecutivos con una baja en los robos.

Otro de los números positivos que presentaron las aseguradoras está relacionado a los robos cada 100 mil habitantes. En el año 2016, se llegó a los 121 robos, una disminución importante frente a los 132 cada 100 mil que se había registrado en el 2015. Hay que remontarse hasta el 2008 para encontrar cifras más bajas. Ese año, este indicador se había ubicado en 115.

“Es un número interesante, pero hay que intensificar las tareas para bajarlo aún más. Hay municipios como Lanús, Tres de Febrero y Morón donde la proporción es muy grande. En el caso de Lanús, hay 352 robos cada 100 mil habitantes, es decir, casi el triple que el promedio”, expresó Aiello.

A la hora de analizar los motivos de estos buenos resultados, Gabriel Mysler, gerente general de Ituran, destacó que “uno de los puntos que se pueden considerar para entender esta baja es la mayor apertura de la importación de piezas, que permite hacer menos tentador el robo. Creemos que la mejor manera de disminuir esta problemática es cortando la cadena de comercialización ilegal de las partes”.

Una de las políticas más reclamadas desde los sectores relacionados al mundo del automóvil es el aumento de la lucha contra los desarmaderos ilegales. En CESVI creen que los números con respecto a los robos dan indicios de que los allanamientos y operativos en locales clandestinos son medidas correctas, pero que deben profundizarse.

Por su parte, Germán Bellone, jefe de Siniestros de Mercantil Andina, indicó que las políticas de instalación de cámaras de seguridad, cierre de los desarmaderos y grabado de autopartes están haciendo más difícil el trabajo en el mercado negro, por lo que los números tienden a bajar. A pesar de que la empresa tuvo una suba de robos en el 2016, por el incremento del parque automotor asegurado en Buenos Aires, creen que son políticas positivas que están ayudando a normalizar los índices de delito.

El Anillo Digital de Seguridad instalado recientemente en los accesos a la Ciudad de Buenos Aires también es una medida muy valorada por parte del sector.

Mysler destacó el sistema y apoyó la creación de una gran base de datos centralizada que permita unificar todos los datos de los vehículos: “Hoy el anillo de seguridad lee la patente automáticamente y permite saber si tiene pedido de secuestro o si la matrícula está adulterada”.

Este programa involucra a 45 accesos a la capital, 90 destacamentos, 2 centros de monitoreo y más de 60 pórticos lectores de patentes.

Entre las cosas que faltan para continuar avanzando en la reducción de los robos, el ejecutivo se refirió a la necesidad de mejorar el servicio de la policía: “Si uno realiza una denuncia por robo en una comisaría la única acción que se toma es la de dar el alerta y que quede registrado ese vehículo con pedido de captura. Hay un tema importante en esta cuestión que es la de falta de recursos para poder recuperar el auto. Nosotros decimos que nuestro enemigo es el tiempo y mientras más tiempo pase más difícil es recuperarlo. Por eso, creemos que necesitamos mayor presencia policial para disminuir los delitos”.

En el CESVI, a su vez, destacan la responsabilidad que tiene la sociedad al respecto. En el organismo aseguran que si la demanda no existiera, la oferta disminuiría completamente y, por ende, el nivel de robos se reduciría con mayor facilidad. “Es alto el riesgo como para que el delincuente no tenga un beneficio económico. Si no se compraran piezas robadas nadie saldría a robar un auto”, aseguran desde el centro.

En este sentido, reclaman políticas y estrategias de comunicación enfocadas en concientizar a la comunidad de que no compre un repuesto usado si éste no tiene los certificados que indican que es legal y de dónde proviene.


Una gran disparidad en la distribución del delito

Las estadísticas de robo de automotores muestran una gran disparidad en la distribución del delito a lo largo del país.

En la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires (GBA), en donde vive un 32% de los habitantes de la Argentina, se concentra el 73,54% de los delitos automotores en el país. En el GBA, los datos indican que un 41,16% de los delitos ocurren en la zona oeste, un 35,89% en la zona sur y un 22,96% en la zona norte. Por ejemplo, en el norte hubo un aumento leve en Tigre, Pilar y José C. Paz y una disminución del 25,8% en el partido de San Fernando. En el sur, Ezeiza registró un incremento del 7,1%, mientras que Avellaneda bajó un 23%. Por último, en el oeste, partidos como General Rodríguez, Ituzaingó y Merlo subieron entre 5% y 10%, y, por otro lado, Tres de Febrero redujo sus delitos automotores un 16%.

Por su parte, el interior del país contiene un 24,46% de los robos y tuvo resultados diversos. Mientras en provincias como Santa Fe hubo una disminución superior al 7%, en otras grandes regiones como Mendoza y Córdoba los datos indican que las subas en los robos se ubicaron entre el 9% y el 10%.

Respecto a las modalidades de robo, desde CESVI destacan que en el 2016 el 66% de los autos robados se encontraban estacionados en la vía pública, en tanto que el 34% restante fue sustraído a mano armada. Esta última modalidad viene creciendo porque los vehículos más nuevos son autos con un alto nivel tecnológico, lo que hace difícil robarlos mientras se encuentran estacionados, por la necesidad de requerir de la llave del mismo o por la presencia del inmovilizador de motor. Por ello, para este segmento, se necesita recurrir al robo a mano armada o al robo parcial (en su mayoría de ruedas). Sin embargo, los autos con más presencia en el mercado son más fáciles de ser hurtados, por la falta de tecnología, y muy buscados por los delincuentes, por la necesidad que tiene el mercado de repuestos originales de algunos vehículos que se encuentran discontinuados.

“La modalidad de robo está atada al modelo del vehículo. Tenemos ejemplos muy claros de autos nuevos, en comparación con otros que tienen algunos años en el mercado o están discontinuados. La Volkswagen Amarok, el Volkswagen Vento, el Ford Focus, el Volkswagen Bora o la Honda CRV tienen un índice de 10 a 1 en robo a mano armada, mientras que los datos de las Ford F100 (discontinuada) o un Renault Clio muestran que hay más oportunidad que sufran un hurto. Como el parque automotor con nuestro sistema tiene 7 u 8 años en promedio, nosotros tenemos cifras cercanas al 80% con respecto al delito a mano armada. Esto tiene que ver con la facilidad para robar el vehículo. Cuando los coches son más nuevos y más sofisticados, es mucho más fácil robarlo con armas que si está estacionado en una calle”, explicó Mysler.

En comparación con la región, Argentina está posicionada como uno de los 3 países con más robos en términos relativos, detrás de Brasil y con números similares a México. Una de las razones del alto índice de delito automotor está relacionada a la necesidad de contar con un vehículo para cometer otros delitos o para la utilización del mismo como medio de transporte de droga, comentan desde Ituran. “Esta realidad está muy relacionada con el tipo de coche que se utiliza. Hay autos que son más robados que otros por la velocidad que alcanzan, por la agilidad que tienen o porque hay mucha cantidad y son fáciles de mimetizar entre otros vehículos”, explicó.

Los autos son por lejos el segmento que sufre más delitos, con un 76,10% del total, mientras que las pick ups ocupan el segundo lugar, con un 7,28%. Por debajo, aparecen las SUV, con un 5,10%, los utilitarios, con un 4,74%, las motos, con un 3,91%, los camiones, con un 2,63%, y los acoplados, con un 0,24%.

Con respecto a los modelos, entre los 10 automóviles con mayor índice de delito encontramos el Volkswagen Gol, con un 7,8%, Chevrolet Corsa, con un 6%, Fiat Uno, con un 3,3%, Renault Clio, con un 3%, Fiat Duna, con un 2,7%, Renault Kangoo, con un 2,5%, Toyota Hilux, con un 2,3%, Fiat Palio, con 2,3%, Ford Fiesta, con 2,3%, y el Fiat Siena, con un 2,2%. La lista cambia si sólo se consideran aquellos modelos con una antigüedad menor a los 5 años. De estos, los más robados resultaron: Toyota Hilux (4,46%), Ford Ecosport (4,02%), Volkswagen Gol (3,39%), Volkswagen Suran (3,28%), Ford Fiesta (3,27%), Ford Focus (3,28%), Fiat Palio (3,02%), Renault Kangoo (2,78%), Chevrolet Corsa (2,63%) y Fiat Siena (2,58%).

De cara al 2017, Aiello comentó que la tendencia está estable: “Estos números van a seguir en el mismo sentido. Según indicadores parciales enviados por algunas de las compañías de seguros, sólo hubo una pequeña tendencia hacia arriba en el primer trimestre. A pesar de que en épocas de elecciones históricamente el robo siempre subió, estamos esperando que esta tendencia este año no se dé”.

En la misma línea, Mysler indicó que, de seguir con las mismas políticas y con un control de los factores económicos y sociales, los números seguirán acompañando a la baja.

“En lo que va del 2017 hay resultados más estables, por lo que si se continúa trabajando en medidas preventivas vamos a tener mejoras significativas. Creemos que de acá a 2018 se puede reducir un 10% la proporción de robos”, agregó Bellone.

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